¿Qué es el Mindfulness?
El Mindfulness se trata de una técnica de meditación que persigue la atención plena al momento presente de forma consciente, aceptando aquellas experiencias o sensaciones que emerjan, sin juicio y con curiosidad, como si fuésemos principiantes.
El Mindfulness no es una técnica de relajación, sino una actitud, una forma de relacionarse con las experiencias internas y con los acontecimientos basada en la conciencia plena de su presencia y en la aceptación de las mismas.
Beneficios del Mindfulness
Según la evidencia científica disponible, la práctica de Mindfulness resulta beneficiosa en el tratamiento de múltiples problemáticas, como el estrés, la depresión, la ansiedad, el dolor, el abuso de sustancias, los trastornos de la conducta alimentaria, los trastornos de personalidad, entre otros.
Los niños y niñas pueden experimentar síntomas como la ansiedad, la depresión, el dolor, etc., sin embargo, a diferencia de los adultos, no cuentan con las habilidades y estrategias necesarias para identificarlos y afrontarlos.
A través del Mindfulness, los niños y niñas pueden aprender a observar con atención y conciencia lo que ocurre a su alrededor y en su interior, así como etiquetar aquello que sienten para poder expresarlo a los demás.
Algunos de los beneficios derivados de la práctica de Mindfulness son:
- Promueve la toma de conciencia del momento presente.
- Mejora la regulación emocional.
- Contribuye al bienestar emocional, ya que favorece el aumento de las emociones agradables y de la autocompasión.
- Favorece el autoconocimiento.
- Reduce el estrés y la ansiedad, ya que contribuye a la relajación física y mental.
- Produce cambios neurobiológicos, como el aumento de materia gris o el aumento del volumen en áreas implicadas en la regulación emocional y el autocontrol.
- Mejora la capacidad de atención y concentración.
3 ejercicios de Mindfulness para niños y niñas
Escuchar la campana.
Para realizar este ejercicio, se pide a los niños/as que se tumben en el suelo sobre una esterilla o colchoneta y que cierren los ojos, para así favorecer la concentración y evitar la distracción con otros estímulos. Se pide que presten atención al sonido que escuchan (su intensidad, su duración, la localización…). Para ello, se puede emplear un cuenco tibetano u objetos metálicos que se tengan por casa.
Andar como astronautas.
Al igual que si fueran astronautas que se desplazan lentamente por la luna, se les pide a los niños y niñas que se desplacen por la habitación con movimientos lentos y envolventes, como si flotasen, a la par que atienden de forma consciente a las sensaciones físicas que experimentan con cada movimiento.
Comer con atención plena.
En este ejercicio, se pueden usar diferentes alimentos para degustarlos con tranquilidad y total atención a los colores, olores, texturas, sabores. Para ello, se pueden usar especias, frutos secos, gominolas, verduras, etc.
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